Premio 'Joven Empresario' Revista Ejecutivo

Deportista profesional que en un momento de su vida cambió los campos de fútbol por los despachos. Retirado de los terrenos de juego continuó vinculado al mundo del deporte convirtiéndose en el director de Marketing y Publicidad, durante seis años, del Real Racing Club, en su militancia en Primera División.

Un buen día tomó la decisión de emprender y fundar su propia empresa, Sauver Marketing Consulting, una agencia de marketing y comunicación, especializada en la organización de eventos con sede en Santander. En esta etapa, Luis Gandiaga asumió cargos de responsabilidad a nivel institucional y asociativo; fundó OPCE Cantabria y se convirtió en su primer presidente, fue secretario general de OPC España y secretario general de AEVEA, la cual marcaría su futuro empresarial. En ella conoció a Dario Regattieri, CEO de Eventisimo, la agencia de eventos y producción más grande de España. El feeling entre ambos hizo que Sauver Marketing Consulting se incorporase a la estructura de Eventisimo.

En la actualidad, lejos de su tierra natal, Luis Gandiaga es director general Corporativo de beon. worldwide, holding empresarial, de carácter internacional, donde trabajan más de 300 profesionales del mundo de los eventos, publicidad, comunicación y relaciones públicas, y producción, y que ha recibido más de 100 premios nacionales e internacionales. Todo esto hace a Luis Gandiaga merecedor del premio ejecutivos Joven Empresario.

La biografía de Luis Gandiaga descubre a un hombre emprendedor, un apasionado de los retos. Él opina que los nuevos retos nos hacen envejecer mejor. “Salir de lo que ya conoces, atreverte con nuevos proyectos…Te hace más fuerte como persona, te convierte en un ser más creativo, te permite ganar autoconfianza, te ayuda a continuar con tu desarrollo personal, y te hace conocer a gente nueva, además de vivir nuevas experiencias”. 

Hace un año y medio, Gandiaga sintió que tenía que dar un paso hacia adelante. “No olvidaré el comentario de una persona que actualmente ostenta un cargo público en nuestra región, “te toca salir de aquí”. Cuando alguien te dice esto, con su responsabilidad y conocimiento, te hace todavía pensar más allá”, cuenta.

A Cantabria, aún siendo una Comunidad Autónoma pequeña, cree que le cuesta posicionarse en valores que posee a todos los niveles. “Aquí, y opino que es una de nuestras debilidades, no hemos sabido nunca “apalancarnos” y recogerlos en un mismo proyecto para que la suma de todos estos valores sea mayor que cada uno en sí mismo. Ejemplos como la Fundación Santillana y la familia Polanco; Banco Santander y la familia Botín; nuestro Hospital Universitario Marqués de Valdecilla; el Ferry; nuestra gastronomía; nuestra riqueza paisajista, etc.”.

Ahora que vive fuera de la región –aunque siga teniendo contacto a través de la oficina en Santander, la familia y los amigos–, continúa viendo la misma Cantabria que desde dentro. “Hay veces que estar en el día a día te hace ver las cosas de una manera muy crítica, yo lo he sido muchas veces. En algunos casos, sigo viendo lo mismo y me apena; en otros, percibo una continuidad en proyectos, sobre todo en Santander, que tienen sentido pero que necesitan el esfuerzo de todos para que perduren, tengan dimensión y por tanto, seamos competitivos como Comunidad Autónoma. Si ya de por si somos pequeños, no podemos parecer menos de lo que somos”, opina.

Su trayectoria profesional le ha convertido en un referente en la industria de los eventos, un sector que según apunta, se ha profesionalizado en los últimos años. “Partimos de la base que en este ámbito no había formación reglada y todavía no hay categorías profesionales”, explica. “Muchas personas vienen de la Publicidad, del Marketing, o de Turismo (en este último caso, estoy en contacto en muchos foros y universidades) y me sorprende que en la formación pública, estudiantes en último curso de Grado no sepan qué es el turismo MICE o de negocios. Esto significa que los futuros profesionales no conocen el 50 % de las salidas que existen en esta industria”, continúa.

Desde su experiencia ve como España está a la vanguardia en los eventos corporativos pero, según señala, aún hay mucho que mejorar en el ámbito del turismo MICE. “Es un sector que además, se está viendo perjudicado por la situación en Cataluña. Barcelona siempre ha sido la CIUDAD de destino de muchos congresos y eventos internacionales, capaz de competir con grandes ciudades europeas. En la actualidad se están perdiendo candidaturas y eventos como el Mobile World Congress, se están planteando trasladar este macrocongreso a otras ciudades. La inseguridad que existe para programar eventos que luego no se puedan realizar, por diferentes motivos, hace que a día de hoy nuestro posicionamiento como destino MICE se debilite”.

Con respecto a Cantabria, cree que es un buen destino, “afable, empático, de tamaño medio para las actividades congresuales pero nos queda mucho por hacer en los eventos corporativos. La competencia entre destinos es feroz y tenemos cosas que mejorar, aún a sabiendas que algunas por temas estrictamente económicos son de difícil consecución”, explica.

Según él, hay que mejorar las conexiones aéreas en frecuencias y coste sobre todo, o al menos, con Madrid. “La promoción del destino debe tener su propio epígrafe en el presupuesto como Turismo MICE, se trata de un sector cualitativo y no cuantitativo, y debemos darnos visibilidad. Además, de mejorar algunas instalaciones, sobre todo en el apartado tecnológico”, apunta.

En cuanto a la parte privada de esta industria, dice que “los empresarios somos los que tenemos que ir por delante y empujar. El sector público está para facilitar, apoyar y promocionar pero debemos ser nosotros quienes reivindiquemos nuestra propia industria”. Y añade, “hay que adaptarse a un mercado que está evolucionando en la forma y en los actores que operan y para ello, debemos estar en desafío constante en cuanto a servicios, productos, creatividad… En definitiva, diseñemos experiencias y creemos emociones. No se nos puede olvidar que un evento es una herramienta de comunicación”.

Abanderado del asociacionismo

Gandiaga siempre ha creído que más allá de las responsabilidades como ejecutivos y/o empresarios debemos de implicarnos en algo que aporte un valor diferencial a nuestras empresas. Según el, “debemos responsabilizarnos con la sociedad y con nuestros ámbitos de actuación, pero con el ánimo de aportar y construir un sector más fuerte”. Esto le ha llevado a implicarse en proyectos asociativos, que a largo plazo le han dado, en sus propias palabras, “muchas satisfacciones, aprendizajes constantes, pero también ha supuesto, en muchas ocasiones, un coste de oportunidad en mi vida empresarial-profesional así como familiar”.

Nuevo proyecto empresarial

La implicación en proyectos asociativos le ha dado la posibilidad de conocer a mucha gente, entre ellos a Dario Regattieri. Para nuestro joven empresario, un ejemplo de empresario, hecho a sí mismo, venido de otro país y que ha sabido revolucionar un sector que no tenía representatividad, ni puesta en valor. “Viajar en su ‘barco’ hace que todos los días haya nuevos proyectos. Es una persona que no deja de crear y que arrastra en sus aventuras a los que estamos a su alrededor. Es un placer estar a su lado y compartir y aprender de su talento, creatividad e ilusión” declara.

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