La fuerza del "cara a cara"

Evolución, especialización, segmentación… No hay duda alguna de que la tecnología ha modificado la manera de comunicarnos y de relacionarnos. En la era digital estamos todos hiperconectados y es frecuente la relación virtual entre agencia y cliente, pero ¿cómo son realmente esas relaciones?, ¿aportan ventajas o desventajas?, ¿Qué recorrido tienen? 

Podría plantearme estas cuestiones y muchas más, pero en nuestro sector el “cara a cara” aporta ventajas comunicativas más allá de la innovación tecnológica. Es evidente que las relaciones humanas no pasan de moda, el tú a tú, es lo que fomenta las conexiones personales, genera sinergias, incrementa la confianza, aporta transparencia y construye relaciones fuertes y significativas. La interacción se convierte en el eje de la relación. Se trata de una necesidad básica y humana, donde el face to face toma posicionamiento, ensalzando a las personas por encima de cualquier cosa.

Trasladado al sector de la comunicación, si solo hacemos uso de herramientas virtuales, que en muchos casos ayudan a establecer relaciones, el trato se va perdiendo. ¿Cuándo es el mejor momento para emplear un canal de comunicación u otro? Dependerá de la estrategia de cada marca. En este sentido, el dircom cobra un papel clave, puesto que la cada vez más frecuente hipersegmentación e hiperpersonalización, le llevan a ser un «estratega de la complejidad».

Según un informe de Meeting Professionals, el 40% de los potenciales clientes se fidelizan tras una reunión presencial. Por ello, vemos como la relación personal ha pasado de ser una reunión programada a ser parte de la propia estrategia de marketing y comunicación. 

Según estudios relacionados el 82% de los ejecutivos, eligen la reunión personal antes de cualquier toma de decisiones importantes. Este proceso conlleva preparar un speech elaborado y estructurado, para que la marca y la agencia sean capaces de evolucionar juntas.  La tecnología no puede eliminar la capacidad de conectar cara a cara con los clientes.

En nuestra estrategia está la pericia de buscar el equilibrio para detectar cuándo es el mejor momento para el diálogo, y cuándo es más efectiva la utilización de herramientas o canales digitales, webinars o eventos virtuales, para generar sinergias y proliferación de la marca. 

Está claro que la conversación cara a cara es compleja, pero es entonces cuando no debe entrar en juego el erróneo entorno digital: “280 caracteres para decir lo que pensamos; un email mal escrito informando de lo que hay que hacer, para luego quejarnos si se hace mal; una línea en Facebook para saludar; una foto en Instagram para ubicarnos; y 2 minutos de WhatsApp, para ponernos al día”.

La adopción y combinación inteligente de la tecnología en la comunicación es clave en un mundo cada vez más conectado, donde se exige inmediatez a la marca, personalización real y una respuesta concreta. Es por ello, que debemos ser capaces de tener un ecosistema líquido y flexible ante las diferentes situaciones. be connected!

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